El corazón delator, ¡la segunda vuelta!

Publicado en 1943, “El corazón delator” es un cuento del escritor Edgar Allan Poe que narra la macabra historia de una persona que insiste a lo largo del relato que no está loco, aunque yo como lectora pensé lo contrario desde el primer párrafo y lo rectifique con el tiempo.

El hombre vivía con un anciano que tenía un ojo cubierto por “una tela” que le producía tal grado de ansiedad que terminó convencido de matarlo, sí, sólo por tener cataratas, ¿qué más podría ser esa tela

Noche tras noche, el protagonista metió la cabeza a través de la puerta de la habitación del señor, permitió que una linterna asomara un poco de luz y días pasaron en que el ojo de buitre, como le llama, lo halló cerrado. Eventualmente lo encontró abierto. Una cosa llevó a la otra y el viejo pasó de ser el motivo de la ansiedad a la causa de una intensa culpa que terminó delatando al hombre.

El anciano y la luz de la linterna.

El anciano y la luz de la linterna.

La culpa toma forma de un corazón palpitando en un mal momento, de ahí el nombre del cuento. ¿Realmente era un corazón o era una ilusión producida por la culpa? Partiendo de que el hombre parecía estar loco y podría sufrir alucinaciones, quizá si fuese producto de su culpable imaginación. Quizá no. Es lo divertido de estos cuentos, una cosa puede tener múltiples explicaciones porque jamás te explican de dónde provienen, en este caso, los latidos.

¿No os he dicho ya que lo que tomabaís por locura no es sino un refinamiento de los sentidos?

El cuento está narrado en primera persona y tiene la peculiaridad de contar con una serie de frases cortas que van aumentando la velocidad de la lectura, hay que mencionar la existencia de frases más largas en puntos estratégicos de los párrafos. Así se consigue que exista un equilibrio en la lectura: es veloz por momentos, tiene pausas y después retoma el ritmo anterior, y eso me flipó.

El hombre acechando al viejo | Virgil Finlay

El hombre acechando al viejo | Virgil Finlay

Sucede que me atrapan este tipo de lecturas llenas de suspenso, con toques oscuros y protagonistas con dudosa sanidad mental. A esto agrego que Poe me obliga a pensar, es necesario para comprender por completo tanto este como el resto de las obras que he leído de él. Para mí ese tipo de lecturas siempre serán las mejores, por ende, disfruté mucho este relato.

Por la forma en que sucede el hecho y el orden en que se desarrolla la trama, recuerda un poco a otro cuento del autor: “El gato negro”. Al igual que en “El corazón delator”, el protagonista es víctima de la culpa y por sus nervios termina hablando de más. Sin embargo, la ambientación y el desarrollo de los personajes es tan distinto que repetir la fórmula no se antoja cansado. ¡Es más! Me emocioné durante la lectura. En definitiva, “El corazón delator” es toda una experiencia.

No todo lo que brilla es cliché

En mis viajes por la comunidad literaria me he topado con una de las estrellas de hoy: el cliché. En su mayoría quejas. Que si es un refrito de otras ideas, que si es el típico bad boy, insta-lovetriángulo amoroso, el elegido/la elegida, la mary sue, gobierno opresor dentro de una distopía y la lista puede seguir. Sólo hay un detalle, no todo es cliché.

Ahora bien, si no todo es cliché… ¿qué es el cliché exactamente? Nuestro tumbaburros favorito nos responde con diversas acepciones a la pregunta, siendo una la relevante para el tema:

RAE

RAE, 2018 | LP.

Es decir, el cliché está conformado por características, frases y elementos —superficiales— de un personaje o situación, éstas se repiten hasta el punto del cansancio y pierden la relevancia e impacto que una vez tuvieron. Aquí entran el bad boyla nerd y el chico popular, el chico/chica con daddy issues y el insta-love de las novelas juveniles, por nombrar algunos, ¿okay?

El cliché nos habla de la forma que toma un elemento en la historia, esto significa que no toca los “roles” o el fondo. Éstos son el campo del arquetipo, una palabrita compleja con un significado profundo:

En psicología y crítica literaria, [el arquetipo] ha llegado a significar una figura/idea mítica o universal que se repite a lo largo de la historia y en todas las culturas, como el héroe y los amantes desafortunados.

En resumen y palabras sencillas, por naturaleza, el arquetipo no cae en el cliché porque son roles que representan verdades/ideas universales, aunque también pueden representar dilemas. Así, los arquetipos poseen características específicas que los distinguen unos de otros.

Romeo y Julieta, representantes del arquetipo del amor pasional y usualmente imposible con un fatídico desenlace | Ilustración: Magdalena Szymaniec

Romeo y Julieta, representantes del arquetipo del amor pasional y usualmente imposible con un fatídico desenlace | Ilustración: Magdalena Szymaniec

El problema viene cuando un personaje tiene un arquetipo de base —el héroe, por poner un ejemplo— y se construye con características que han sido explotadas al por mayor, bueno haciendo de todo y múltiples intereses amorosos. Es entonces cuando el arquetipo cruza la raya y cae en el cliché… y se gana la crítica de cierta parte del público.

Digo “cierta parte” porque el cliché no es molesto para todos los lectores, sobre todo porque el autor puede darles su propio toque.

Descripción gráfica de ciertos lectores frente al cliché, entre ellos... yo | .astama. en flickr

Descripción gráfica de ciertos lectores frente al cliché, entre ellos… yo | .astama. en flickr

Por ejemplo, el triángulo amoroso suele ser el cliché más común en la literatura juvenil romántica. Cansa, sí, cuando el autor se empeña en poner un tercer factor a la ecuación, siendo evidente que no tiene lugar en ella. Sin embargo, hay unos —como el representado en The Infernal Devices de Cassandra Clare— donde verdaderamente funciona y se le puede aplaudir por el manejo del cliché. 

Ahora bien, cuando se dice que equis libro es un cliché porque el protagonista (A) pasa por una estructura similar a otros protagonistas (B) y resulta que este protagonista (A) es el héroe… well, probablemente sea porque es un arquetipo. Es conocido como el viaje del héroe (o monomito) y Joseph Campbell lo explica muy bien.

Me ha tocado leer quejas hacia la novela distópica y sus protagonistas, “cliché” les dicen. Yo no diría que le esencia del protagonista de la novela distópica o su contexto (gobierno opresor, desigualdades marcadas, etc.) es un cliché, ¿motivo? El protagonista es el héroe y como se puede ver en el video anterior, todos los héroes pasan por el mismo viaje. Son elegidos, obtienen un mentor, pasan retos, caen, se levantan, peripecias y vencen. Es una fórmula establecida.

Y en cuanto al contexto… cada género tiene sus elementos, las sociedades distópicas generan una sensación de bienestar que oculta la opresión del gobierno y se encuentran en un punto en que basta un error para que se desate una rebelión. Así que un cliché tampoco es seguir lo marcado para cierto tipo de literatura.

Cliché es y siempre será la repetición de elementos superficiales en la construcción del personaje o frases choteadas. Uno como escritor tiene que tener mucho cuidado de no caer en ellos o manejarlos con habilidad y sacarles el mejor provecho, porque una cosa es real: siguen dando vueltas porque funcionan, hay suficiente gente que los lee e incluso los ama. Y el lector tiene de dos sopas: los disfruta (y ayuda a que perduren) o hace berrinche porque está leyendo lo mismo.

Y probablemente, si es lector asiduo de la literatura fantástica, va a leer lo mismo quince veces con nombres, colores y formas distintas, porque como vimos… hasta el héroe tiene un viaje establecido. Bienvenido, monomito.

 

Fuentes:

Los arquetipos en la literatura fantástica | #FantasyMarch

http://www.cyberchimp.co.uk/U75102/cliche.htm

 

La culpa es nuestra

En los más recientes días de estudiante universitaria, me he topado con una serie de situaciones alarmantes. De un lado hay estudiantes que no prestan atención, estudiantes con la vista en el celular y las pantallas, muy lejos de los temas a tratar. Por otro, maestros —algunos, no todos— que se desesperan rápido, que quieren la atención de todos y cada uno de sus estudiantes, profesores que se esfuerzan y eventualmente toman decisiones respecto al actuar de sus alumnos.

He aquí unas palabras de una mente tan preocupada como molesta con la situación, en ambas direcciones.

Romain Vignes | Unsplash

Romain Vignes | Unsplash

Es una verdad indiscutible que estar más pendiente del celular que de una persona que se tiene enfrente, explicando un tema, es una señora falta de respeto. Y hay que declararnos culpables, todos, porque sí hemos estado un par de veces en el papel del estudiante al que no le interesa la clase y se escapa un momento a las redes sociales. ¿Motivos? Son variados, cada individuo tendrá los propios.

Hay gente que se pasa todo el tiempo en su celular, como si el “mundo real” no existiera y el único contacto con las personas se diera a través del mundo cibernético, un “oasis”. ¿Cómo va a existir tal contacto cuando las oportunidades para socializar en persona son rechazadas? O en el caso de los estudiantes que buscan tener una preparación formidable, ¿cómo pretenden adquirir conocimiento académico si no prestan atención? Uno no se da cuenta, pero el mundo virtual puede representar un obstáculo cuando se carece de la madurez adecuada.

Hannah Wei | Unsplash

Hannah Wei | Unsplash

Un universitario debería ser maduro, debería ser consciente de los momentos oportunos y utilizar las herramientas tecnológicas, estas son la entrada a este mundo cibernético. En varias ocasiones, los profesores se llegan a quejar de nosotros, los universitarios, porque no prestamos atención, porque no consigue avanzar en el temario. Mas no falta el maestro que se queja y olvida que él también está perdiendo el tiempo y ayuda a no avanzar en las clases, cuando siempre hay un grupo de estudiantes interesados en la clase que sí están atendiendo.

Es posible que sea el profesor quien esté haciendo algo mal al dar su clase. Hay que agradecer cuando los profesores se esfuerzan por hacer su clase dinámica, cuando es algo más que solo hablar, porque nos mantiene atentas en la clase. Sabemos que muchos profesores se emocionan al hablar de temas que les apasionan, pero no todos los estudiantes sienten el mismo interés por su materia. Creo que no deben rendirse, sino cambiar la manera en que dan la clase o hallar una forma para llegar a las nuevas generaciones.

En mi experiencia, muchos de los casos se dan con profesores mayores que se mantienen con técnicas viejas y no aprovechan de dinámicas más modernas, como el clásico kahoot y nearpod.

NeONBRAND | Unsplash

NeONBRAND | Unsplash

No buscamos excusar a los alumnos, sino señalar un posible error en los profesores y aceptar la culpa del estudiante, porque terminamos perdiendo. Los profesores con gran conocimiento e intención de pasarlo, pueden terminar tirando la toalla, es decir, pierde lo que le gustaba hacer: dar clase. Y los alumnos que participaban en la clase, pierden a un gran maestro.

 

Imagen destacada: Lacie Slezak.

Reseña: A Court of Thorns and Roses de Sarah J. Maas

Autor: Sarah J. Maas.

Género: Fantasía.

Año de publicación: 2015.

Editorial: Bloomsbury.

Número de páginas: 416.

En español: Sí, “Una corte de rosas y espinas” (Planeta).

 

 

 

Feyre está desesperada, su vida y la de su familia dependen de ella. Enfrentada al hambre más absoluto, no dudará en ir al bosque prohibido y matar si es necesario. Pero su osadía la convierte en prisionera del misterioso Tamlin, quien a pesar de su aparente frialdad la hará descubrir una ardiente pasión que marcará su destino. Lejos de su familia y su mundo, Feyre tendrá que tomar una decisión capital para salvar todo lo que ama. (Fuente)

He estado en un mood donde lo único que quiero leer son novelas acerca de hadas, esas hermosas pero letales hadas, las que no saben mentir pero tampoco son de fiar. Ya había escuchado de A Court of Thorns and Roses, es más, lo compré en el último Black Friday. No fue hasta hace unos días que me animé a leerlo y, ¡Dios!, estuvo buenísimo

“Because all the monsters have been let out of their cages tonight, no matter what court they belong to. So I may roam wherever I wish until the dawn.”

ACOTAR es un retelling de La Bella y la Bestia, el mejor que he leído. En breves palabras, Feyre mata a una criatura perteneciente al otro lado del muro y debe pagar el precio que exige Tamlin. Así termina viviendo con las criaturas que más odia y pronto descubre que no todas las historias que ha escuchado son reales. Conforme va comprendiendo el nuevo mundo al que se enfrenta, sus sentimientos por Tamlin empiezan a florecer. Como Bella y Bestia, pero con hadas, mágicas tradiciones, más oscuridad y situaciones que erizan la piel.

Ellos, los personajes…

PatchesDraws | Tumblr

PatchesDraws | Tumblr

Entre Bella y Feyre hay muchas diferencias, como que la segunda no sabe leer, sin embargo, Feyre mantiene esa fortaleza y la curiosidad característica de Bella, además de soñar una mejor situación para su familia. Ha pasado por muchas dificultades, desde años atrás se vio en la necesidad de cazar para que ella, sus dos hermanas y su padre sobrevivieran; sola y sin ayuda. Para poner la cereza al pastel de las desgracias, las historias que llegan a sus oídos acerca de las hadas no son nada… favorable. Feyre odia a las hadas, ¿okay? Odio puro y duro.

No es de extrañar que cuando aparezca Tamlin, Feyre lo único que quiera es alejarse. Pero Tam es encantador. En un inicio te recuerda a la Bestia por su incapacidad de relacionarse con ella, y Lucien se lo echa en cara, su emisario y amigo. Es inevitable que el lazo entre ellos se vaya formando, en cierta forma se complementan y caes redondito por Tamlin. Sufres por él, por lo que ha tenido que vivir, lo amas, lloras sus sacrificios y celebras las deferencias hacia Feyre. Eso sí, lo posesivo y protector nadie se lo quita, pero yo estuve demasiado embalsamada con el romance (de esos intensos, cargados de pasión) que poca atención le presté.

“Be glad of your human heart, Feyre. Pity those who don’t feel anything at all.”

 Alrededor de nuestros protagonistas hay tantos personajes entrañables y bien construidos que hablar de ellos me llevaría toda la vida, o mínimo gran parte de la noche. Tenemos a Lucien, chistoso, astuto y todo un aliado de Feyre, aunque a veces le voltea la tortilla. Es uno de esos personajes que ando extrañando y me encantaría ver de nuevo, una historia propia no sería mala idea… just saying.

Oh… pero el que pasó del odio a una mezcla extraña de “te quiero” y “debería seguir odiándote” es Rhysand, Rhys. Es un misterio este hombre, trae la oscuridad y huele a peligro en todas direcciones. Su protagonismo empieza a destacar hasta la segunda mitad del libro, creo, y le da un toque peculiar a la historia, porque no lo amas pero tampoco puedes odiarlo por lo que hace.

La maldición de la Bestia…

evilienne

evilienne

¿Se mantiene la maldición que está en el cuento original? Sí, todo huele a magia en este libro y uno se hace a la idea de que algo sucederá. Y cuando lo hace… ¡BOOM! Te vuela la cabeza. Aparecen nuevos personajes y, aunque bien podría ser otro libro, se une muy bien a la historia. Después de una gran, gran cantidad de páginas uno pensaría que tiraría la toalla al ver que todavía queda más historia, porque sólo es la punta del iceberg. Sin embargo, las explicaciones llegan a su tiempo y cuando le agregamos la bella narrativa de Sarah, es irresistible pasar hoja tras hoja.

Sólo quieres saber cómo continúa, ¿cuál es el final? Porque todo puede suceder. Ciertas cosas pueden anticiparse, otras no y eso me dejó con el Jesús en la boca las últimas 200 páginas o por ahí.

¿Y la resolución es?

“You didn’t tell me this would happen.”
“You didn’t ask. So how am I to blame?”
Holy Cauldron! No se apresuren, sí me encantó pero… tengo mis puntos en contra y no dirigido a lo que ya he dicho, porque eso queda claro. Mi problema radica en la adivinanza del libro, no diré más acerca de su origen o de qué va (spoiler). Sólo me resultó muy predecible, lo quebré en unos cuantos minutos. Bastó unir cabos: el tema central de la historia, los motivos del villano y dos que tres cosas más. Deseé estar errada, quería sorprenderme con la respuesta… no sucedió. Es el único pero.

Fuera de eso… A Court of Thorns and Roses cumplió y excedió mis expectativas, hizo que me enamorara más de las historias ubicadas en el reino de las hadas y disfrutara del retelling, los amo y este ha sido un gran, gran, gran trabajo.

 

Reseña del segundo libro: A Court of Mist and Fury.

Reseña: An Enchantment of Ravens de Margaret Rogerson

Autor: Margaret Rogerson.

Género: Fantasía.

Año de publicación: 2017.

Editorial: Simon & Schuster.

Número de páginas: 300.

En español: No, ojalá lo traduzcan pronto.

 

 

 

Una habilidosa pintora debe enfrentarse al antiguo poder de las cortes de las hadas —aunque se enamore de uno de los príncipes— en este magnífico nuevo debut.

Isobel es una prodigiosa retratista con un grupo peligroso de clientes: el siniestro Pueblo Bello, criaturas inmortales que no pueden hornear pan, tejer tela o poner una pluma sobre papel sin convertirse en polvo. Ellos anhelan la Artesanía humana con una sed terrible y los retratos de Isobel son muy apreciadas. Pero cuando ella recibe su primer patrón real —Rook, el príncipe del otoño— ella hace un terrible error. Isobel pinta tristeza mortal en sus ojos, una debilidad que a él podría costarle la vida.

Furioso y devastado, Rook la lleva a las tierras del otoño para ser juzgada por su crimen. Acechados por los perros fantasmales de la Cacería Salvaje, la influencia contaminada del Rey de las Hadas y los horrendos monstruos levantados de las colinas, Isobel y Rook dependen del otro para sobrevivir. Su alianza se convierte en confianza, y después en amor. Y ese amor viola las leyes despiadadas de las hadas. Ahora ambas vidas están en juego, a menos de que Isobel utilice su habilidad como artista para luchar contra las cortes de las hadas. Porque secretamente, su arte representa un peligro que las hadas nunca han enfrentado en todo el milenio de sus vidas sin cambio: por primera vez, sus retratos tienen el poder de hacerlos sentir.

 

Por sinopsis como esta digo que aquí no hay cabida para hacer un breve resumen de la trama, y agradezco haber empezado a leer el libro con una vaga idea de qué va. La sinopsis de arriba cuenta demasiado, pero… si eres como yo y te brincaste el apartado anterior, aquí va un breve resumen.

“One raven for uncertain peril. Six for danger sure to arrive. A dozen for death, if not avoided. The enchantment is sealed.”

El libro nos conduce a través de un mundo donde las hadas no pueden crear nada, ni siquiera plasmar sus ideas en papel y tinta o cocinar un simple conejo para sobrevivir. Para eso están los artesanos e Isobel es parte de este grupo, y excede del talento normal. Conocida por sus maravillosos retratos, el Príncipe del Otoño le encomienda una pintura. Con el paso de las sesiones, Rook e Isobel van experimentando un cambio en su relación, sin embargo, ella comete un error: plasma sentimientos humanos, y ésto podría ser la perdición para Rook. El regreso de Rook y su intención de llevar a Isobel a juicio se convierte en una carrera para salvar sus vidas.

Simon & Schuster.

Simon & Schuster.

Okay, no sé por dónde empezar. Este es uno de esos libros que se meten en mi piel en todos los sentidos. An Enchantment of Ravens me flipó, lo terminé en lo que para mí fue un suspiro y es que la temática es de mis predilectas: the fair folk. Las hadas, amigos. Nada como Tinker Bell y esas ondas de Disney que las pintan como cute e inofensivas. Estas hadas se asemejan más a las que aparecen en Cazadores de Sombras y a su vez concuerdan más con los cuentos folclóricos, bellas pero letales.

Gran cantidad del libro se desarrolla durante el viaje de Rook e Isobel, uno pensaría que cae en aburrimiento y monotonía, sin embargo, no me sucedió a mí. Detrás de ellos tienen a The Wild Hunt detrás de ellos, con sus bestias. También se explora el estado del rey de las hadas y van sucediendo pequeñas situaciones que te divierten así como mueven tus emociones de manera vertiginosa.

“The ability to feel is a strength, not a weakness.”

Por momentos, Rook me pareció un pan sin sal, como si hubiesen olvidado pasar a ponerle algo. Quizá eran emociones y eso se justificaría diciendo que las hadas no tienen sentimientos, salvo amor. Pero digo “por momentos” porque su actitud arrogante y preocupación por Isobel, así como sus sentimientos hacia ella, le ganaron un lugar en mi corazón.

Mientras que Isobel… ¡uff! Quedé ma-ra-vi-lla-da. Su “Craft” y lo que sentía mientras pintaba se transporta perfectamente bien del papel a mi imaginación y pude visualizar todo con detalle. Margaret Rogerson hizo magia con ella. Es fuerte, determinada y no la clásica protagonista que me rompe la cabeza cada vez que abre la boca.

Mi única queja con estos protagonistas es el romance que se da entre ellos, no me fue suficiente. No, nunca. Me faltó desarrollo, profundizar más en el pasado de Rook, pues él ya había amado antes y eso de enamorarse de nuevo fue muy… ¡rápido! Digo, Isobel dice que no hablaban en las sesiones. ¿Cómo puedes enamorarte de alguien así? I mean, la apariencia no lo es todo. Y reclamo con el libro… el final me pareció demasiado rápido. Pum, pam y fin. What? Slow down. Unas cien páginas más no hubiesen sido mala idea… ¡lo hubiese leído con gusto! Digo, me encantó pese al final ligeramente abrupto.

“Walking along a blade’s edge was only fun until the blade stopped being a metaphor.”

En resumen, An Enchantment of Ravens es una joyita para pasar el rato y zambullirte si te gustan las historias fantasiosas donde las hadas tienen su lado malvado. La narrativa es preciosa, especialmente cuando Isobel está pintando, parece que salió de una película o que estás leyendo a una persona real. Si uno eres pintor, te sentirás identificado. Sin más que agregar, ¡no se lo pierdan!

Porque te gusta escribir, una carta

Letter to my 15-Year-Old Self

Nuestras primas ya tienen tu edad y, como a ti, les gusta escribir. Cada una maneja su propia cuenta en Wattpad y se esmeran en escribir el mejor capítulo día con día. Lo sé, es curioso ver la historia repetirse y me resulta imposible no verme reflejada en ellas. Te veo a ti en las gemelas, mi yo de quince años que está a mitad del segundo semestre de la preparatoria.

Andrea Tummons | Unsplash

Andrea Tummons | Unsplash

Olivia… hoy tienes quince años. ¿Cuánto tiempo llevas escribiendo? Unos seis años, ¿no? Si mis matemáticas no me fallan. Y dos en Wattpad, seguro mis matemáticas me fallan. Como las gemelas, estás trabajando en un proyecto. Iniciaste meses atrás y te está encantando escribirlo. Tu proyecto, el primer experimento en Wattpad, tiene un nombre bien cursi y parte de un plan con maña, ya te estarás dando cuenta a estas alturas que te resultó el jueguito. Felicidades.

Esa historia va a salir tan bien parada ante los lectores —a diferencia de otras— que la perspectiva de tu habilidad escribiendo y creando personajes cambiará para bien. Te conozco, siempre quieres mejorar, quieres crecer. Pulir tus personajes en todos los valores humanos y perfeccionar tu narrativa hasta el punto de “wow”, eres una perfeccionista de primeras y lo seguirás siendo por los siglos de los siglos, sin embargo, no pierdas el porqué de la existencia de esas historias, ¿qué buscas transmitir? Perfección no; una historia, un mensaje.

Escribes porque quieres llevar aventuras, valores y felicidad a la gente. Siempre has apuntado a despertar sonrisas. Céntrate en eso, en escribir con el corazón y la inspiración que nace de la vena creativa que tienes. ¡Tus proyectos pueden ser muchos, pocos, largos o cortos! Mientras sigas escribiendo con el corazón, procurando mejorar y explorar nuevos rincones.

A veces una historia puede parecer maravillosa, pero conforme vas avanzando te puedes dar cuenta de que no tiene pies ni cabeza… o que no es el momento adecuado para escribirla y entrarás en crisis, como siempre. Así que tienes que saber que posees todo el derecho de detenerte, evaluar la situación y si lo amerita, abandonar la novela. ¿Valió la pena escribir esa historia que ha llegado a punto muerto? Sí, totalmente.

Nada ni nadie te obliga a escribir, tampoco te dicen qué escribir. Por encima de todo estás tú y lo que quieres contar. Si te sirve de algo, las historias más grandes y complicadas se escriben a fuego lento. Es normal que no todos los proyectos tengan un punto final, tómalos como una experiencia más, un ejercicio. No desesperes, tampoco te sientas mal por dejar la historia o quedar mal con los lectores.

Recuerda, por favor. Primero escribes para ti, para Olivia, el mundo viene después.

 

Te quiere y sigue escribiendo,

Olivia, 20 años.

 

 

Foto destacada: Marion Michele | Unsplash.