Reseña: The Folk Keeper de Fanny Billingsley

Cuando leí An Enchantment of Ravens, la escritora me recomendó en un tweet The Folk Keeper. Desde ese entonces conseguí el libro, viaje que fue toda una odisea, y por azares del destino medio año después me decidí a leerlo. Ahora la cuestión es… ¿por qué este libro no está en español? Hay todo un grupo de lectores al que le podría gustar, aquí va la sinopsis:

 

Ella realmente no sabe quién es o qué quiere…

Corinna es una Folk Keeper. Su trabajo es mantener a raya a la misteriosa Folk que vive bajo el suelo. Pero Corinna tiene un secreto que incluso ella no comprende del todo, hasta que acepta ser Folk Keeper en Marblehaugh Park, una mansión costera de una familia adinerada. Allí sus poderes ocultos explotan con toda su fuerza, y la vida de Corinna cambia para siempre… (Simon & Schuster)

 

The Folk Keeper se presenta como un diario y como tal, su inicio es repentino y cronológico. Tiene un total de quince partes que pueden hacerla de capítulos, y a su vez se dividen por días. Corinna narra su día a día como Folk Keeper y poco a poco va dando información de su trabajo, del lugar en el que vive y lo que ha hecho para llegar hasta allá.

Ese “poco a poco” en realidad es algo más como “te suelta información que no sabes que es información y después tienes que correr a atar los cabos”. Es quizá el único pero que le pongo al libro. Durante el primer puñado de páginas todo se desarrolla rápido, sin dar mucha explicación y ciertos datos parecen tan poco importantes que los pasas por alto. Después te acostumbras a Corinna y su forma de expresarse —bastante justo para una niña de quince años—; por momentos hay más diálogo, en otros reina la narrativa y descripción. Depende del mood y lo que esté sucediendo, un acierto.

“A new language, a new alphabet, which I will learn to read.”

Cuando se habla de las criaturas mitológicas —the folk— no te imaginas hadas bonitas salidas de cuentos de Disney. Para nada, son más “bocas mojadas y dientes”, seres violentos que harían destrozo y medio gracias a su magia de no ser por el Guardián que se encarga de alimentarlos, ser el blanco de sus fechorías y mantenerlos tranquilos. Es todo un arte a mi parecer, requiere de una fuerza y voluntad impresionante, así como saber qué funciona mejor y cómo conseguirlo.

Corinna, quien ha sentido toda la vida que algo le falta, tiene todo lo que se necesita para ser un Folk Keeper, salvo uno que otro don y… que es mujer. Pero no hay drama, pronto descubrimos que se ha cortado el pelo y se hace llamar “Corin” desde cuatro años atrás. Está de sobra decir que brinca de un orfanato a una mansión para hacer exactamente lo mismo. Lo que más me llamó la atención fue la similitud entre Corinna y the folk.

“You must avenge yourself on people who mistreat you”, I said. “You must destroy what they love.”

Ambos tienen un lado oscuro. Corinna tiene una inclinación a enojarse y cobrar venganza de las formas más inimaginables, a veces parece un poco infantil, pero termina siendo algo de lo que debería mantenerse distancia. A su vez, Corinna haya que posee cierta cercanía con the folk y con el paso se va a tornando en algo más profundo.

En The Folk Keeper, Corinna va descubriendo no solo quién es, sino qué quiere ser. Es en esencia una historia coming-of-age que da un giro inesperado, hay amor, amistad y una larga lista de elementos que vuelven el libro toda una experiencia. Y obviamente, otra joyita para mi librero.

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