El corazón delator, ¡la segunda vuelta!

Publicado en 1943, “El corazón delator” es un cuento del escritor Edgar Allan Poe que narra la macabra historia de una persona que insiste a lo largo del relato que no está loco, aunque yo como lectora pensé lo contrario desde el primer párrafo y lo rectifique con el tiempo.

El hombre vivía con un anciano que tenía un ojo cubierto por “una tela” que le producía tal grado de ansiedad que terminó convencido de matarlo, sí, sólo por tener cataratas, ¿qué más podría ser esa tela

Noche tras noche, el protagonista metió la cabeza a través de la puerta de la habitación del señor, permitió que una linterna asomara un poco de luz y días pasaron en que el ojo de buitre, como le llama, lo halló cerrado. Eventualmente lo encontró abierto. Una cosa llevó a la otra y el viejo pasó de ser el motivo de la ansiedad a la causa de una intensa culpa que terminó delatando al hombre.

El anciano y la luz de la linterna.

El anciano y la luz de la linterna.

La culpa toma forma de un corazón palpitando en un mal momento, de ahí el nombre del cuento. ¿Realmente era un corazón o era una ilusión producida por la culpa? Partiendo de que el hombre parecía estar loco y podría sufrir alucinaciones, quizá si fuese producto de su culpable imaginación. Quizá no. Es lo divertido de estos cuentos, una cosa puede tener múltiples explicaciones porque jamás te explican de dónde provienen, en este caso, los latidos.

¿No os he dicho ya que lo que tomabaís por locura no es sino un refinamiento de los sentidos?

El cuento está narrado en primera persona y tiene la peculiaridad de contar con una serie de frases cortas que van aumentando la velocidad de la lectura, hay que mencionar la existencia de frases más largas en puntos estratégicos de los párrafos. Así se consigue que exista un equilibrio en la lectura: es veloz por momentos, tiene pausas y después retoma el ritmo anterior, y eso me flipó.

El hombre acechando al viejo | Virgil Finlay

El hombre acechando al viejo | Virgil Finlay

Sucede que me atrapan este tipo de lecturas llenas de suspenso, con toques oscuros y protagonistas con dudosa sanidad mental. A esto agrego que Poe me obliga a pensar, es necesario para comprender por completo tanto este como el resto de las obras que he leído de él. Para mí ese tipo de lecturas siempre serán las mejores, por ende, disfruté mucho este relato.

Por la forma en que sucede el hecho y el orden en que se desarrolla la trama, recuerda un poco a otro cuento del autor: “El gato negro”. Al igual que en “El corazón delator”, el protagonista es víctima de la culpa y por sus nervios termina hablando de más. Sin embargo, la ambientación y el desarrollo de los personajes es tan distinto que repetir la fórmula no se antoja cansado. ¡Es más! Me emocioné durante la lectura. En definitiva, “El corazón delator” es toda una experiencia.

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