En inglés: ¿por dónde empezar?

¿Alguna vez has deseado leer en inglés pero no sabes por dónde empezar?

¿Te has parado frente al estante de esa librería que por azares del destino tiene una sección del libros importados sin saber cuál tiene un inglés tranquilo para empezar?

¿Amazon es demasiado tentador con su catálogo kilométrico y temes comprar a lo loco con el mismo problema de la librería?

¡No desesperes! Aquí tenemos la solución para ti.

Thought Catalog

Thought Catalog

Puaj. Ignora lo anterior. Suena a anuncio de televisión.

Ahora sí, empecemos. Mostrar todo

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Purpurina escribe #1 – De medios e ideas

O en las siguientes entradas: PEscribe, maybe. No sé, todavía tengo que definir.

Hablemos de escribir, del latín scribĕre y definida por la RAE como:

1. tr. Representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie.

Pero no, lo último que quiero es abordar escribir de esa forma… veamos, algo más… personal.

Escribir… todos escribimos distinto, no me refiero al estilo, aunque también aplica, sino al medio que ayuda a inmortalizar las palabras, ideas e historias. Mentiría al decir que yo escribo con una hoja y una bella pluma morada, o de equis color que haga la actividad diferente al resto. Eso es muy romántico, pero poco convencional para mi gusto. Como muchos otros, escribo en mi ordenador… o en su defecto, en mi tablet.

Unsplash

Mikayla Mallek

La realidad es que terminé en lo digital después de pasar un largo rato en el formato análogo, pero era un desastre tedioso andar transcribiendo y mi corta paciencia no daba para eso. Sin embargo, he de confesar que los textos más profundos salen con el movimiento de la pluma sobre el papel, no sé, hay algo mágico en todo eso, casi sobrenatural si quiero exagerar un poco.

Al día de hoy, son pocos los días que no me siento frente a una pantalla a escribir un par de frases para un relato o una novela en la que esté trabajando. En ocasiones, el tiempo, la batería o la inspiración se me acaban, entonces dejo descansar a los personajes. Sin embargo, es difícil. Ellos siempre están presentes y van pasando el relevo, el protagonismo, a los personajes con los que se cruzan en sus respectivas historias.

De uno pueden salir muchas historias distintas, ideas que corren y albergo en mi imaginación.

I’m Priscilla

En más días de los que puedo recordar, una idea suele quedarse en mi cabeza dando vueltas, pero tiene que ser realmente molesta para terminar ocupando un lugar en un archivo de Word o en la libreta para los casos extraordinarios. Está llena de poemas que me encantan, dibujos y frases sueltas producto de esas ideas que dan vueltas hasta el cansancio. Allí se quedan hasta ser solicitadas por la musa. Mostrar todo

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Recomendando ando: cortico

En un inicio, cuando el blog era un bebé en pañales, formába parte de la iniciativa “Cadena de Libros” organizada por Estantería Compartida. Así que… ¿por qué no seguir? Y decidí retomar la iniciativa partiendo con las temática que ya realicé en una ocasión, pero con lecturas más actualizadas.

Como dice en el título… hoy recomendaré un libro corto, ¿las restricciones? No pueden tener más de 250 páginas.  ¿Lo mejor? Persona normal de Benito Taibo tiene 216 páginas. Por motivos de fuerza mayor no me lanzaré con una reseña de tamaño normal en mi intento de recomendar esta joyita.

Preocúpate el día que te miren como si fueras una persona normal. Tú mereces tener una vida extraordinaria.

Razones para leer Persona normal:

  1. Ligero y entrañable.
  2. Te lo puedes leer de una sentada, pero no lo hagas. Detente, disfrútalo. Léelo lento saboreando cada palabra en cada momento.
  3. Entra en la categoría de “lecturas saludables”.
  4. Es difícil no sentirte identificado con Sebastián. Si no por su situación, por su evolución como lector. Vamos, todos empezamos en algún punto. El simple hecho de verlo descubrir el mundo de las letras te saca una sonrisa.
  5. Desearás tener un tío Paco.
  6. Terminarás con una larga lista de recomendaciones literarias.
  7. Es autoconclusivo, peeeeero puedes leer más de ellos… si quieres. (Obvio, espero, querrás leer más).

La imaginación es siempre más poderosa que la realidad.

Y la imaginación es una habilidad/herramienta que se trabaja mucho con este libro, por favor, no lo dejen pasar.

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Hablemos de “El laberinto del fauno”

Ofelia: Mi nombre es Ofelia. ¿Quién eres tú?

Fauno: Yo-yo he tenido tantos nombres… Nombres viejos que sólo pueden pronunciar el viento y los árboles. Yo soy el monte, el bosque y la tierra… soy un fauno.

¿Cuántas veces hemos realizado la misma pregunta o una similar? Cientas, somos como Ofelia, conocemos gente,
preguntamos quién es, pero… ¿cuántas ha ido dirigida a un fauno? ¿A un ser fantástico? Oh, claro está, lo más cerca que estaremos a tal suceso extraordinario será en nuestros sueños. Y bueno, ¿por qué empezar con esta quote tan random? Tengo una par de respuestas: de una pregunta sale otra más interesante y, la segunda, desconozco cómo empezar ésto. Se una u otra la respuesta, daré inicio…

¿A quién se le ocurrió este intercambio de palabras? ¿Qué mente tejió una trama como la presentada en “El laberinto
del fauno”, aclamada por la crítica y refrendado por los premios que recibió? El responsable fue el director de origen tapatío, Guillermo del Toro, nacido el 9 de octubre de 1964, en Guadalajara, donde fue criado por su abuela católica.

La película es protagonizada por Ofelia… y cuidado que ésto tiene spoilers.

Nos ubicamos en 1944, cinco años han pasado desde el final de la guerra civil española, sin embargo, continúan los pequeños grupos de refugiados en los montes. El Capitán Vidal se encarga de la zona, de acabar con los grupitos, y es el nuevo esposo de la madre de Ofelia, Carmen.

Madre e hija se dirigen al cuartel para vivir, finalmente, con el nuevo padre de la familia, que no es del agrado de Ofelia ni éste tiene especial interés por su hijastra. Ella, tan soñadora e inocente como cualquier niño, muestra desde las primeras escenas un gusto por los cuentos de hada, incluso llega a preguntar por ellas.

Con las simples descripciones de Del Toro y los diálogos de los militares, se puede armar un ambiente pesado, con un control basado en el terror infundido por el capitán, quien no se tienta el corazón para castigar a nadie, como ya veremos en la película.

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Nosotros, los lectores, también tenemos derechos

El pasado 11 de marzo, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Yucatán (FILEY), Benito Taibo presentó su libro “Corazonadas” con una charla amena donde habló de la importancia de la lectura, de la necesidad de no caer en etiquetas —como la literatura juvenil— y de los derechos del lector.

Me llevé a casa un par de nuevos conocimientos y recordatorios que me dejaron pensando, entre los cuales se puede encontrar en mi cabeza un apartado titulado “Los derechos del lector”. Se trata de un término que ya había escuchado en el pasado, pero desconocía su procedencia y sólo tenía una breve idea —descripciones cortititas— de qué eran esos derechos, esta última cuestión quedó solucionada, sin embargo, no quedé satisfecha. No sólo quería saber eso, sino quién los puso sobre la mesa, cuándo y dónde.

Tardé más en encontrar un espacio para investigar que en hallar mi respuesta.

Unsplash

Fue el escritor francés Daniel Pennac quien enlistó los diez derechos —¿algún intento de comparación con los Diez Mandamientos o sólo soy yo?— dentro de su libro “Como una novela”, publicada en 1992. Los comparto:

1) El derecho a no leer. 

2) El derecho a saltarnos páginas.

3) El derecho a no terminar un libro.

4) El derecho a releer.

5) El derecho a leer cualquier cosa.

6) El derecho al bovarismo.

7) El derecho a leer en cualquier sitio.

8) El derecho a hojear.

9) El derecho a leer en voz alta.

10) El derecho a callarnos.

 Está de más recalcar que éstos son válidos únicamente para los lectores consumados, algunos aplicarían —a mi opinión, cada quién puede tener su postura— a aquellos que se quieran acercar a los libros. Mostrar todo

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A nosotros, the fools who dream

—¡Ya pasaron meses! —dijo la rana.

—¡Ya fueron los Oscar! —comentó la iguana.

—¡Llegaste tarde! —agregó el tiempo.

Podría respaldarme detrás de esa famosa frase de Clarisse Renaldi, Reina de Genovia, que dice “Una reina nunca llega tarde, los demás siempre llegan antes”, pero sería demasiado pretencioso de mi parte. He venido retrasando esta entrada ya bastante tiempo, por las tareas de la universidad, porque no encontraba las palabras para expresarme —hecho que sucede bastante seguido— y otras veinte mil razones que me puedo sacar de la manga. Al final, la realidad es que estoy tarde y tengo que sufrir con las consecuencias… que no hay, salvo en mi cabeza.

Todo está en la cabeza, mínimo los aspectos subjetivos, emocionales, etc. de la vida. “Todo es psicológico” diría un conocido —hola, estoy hablando de ti. Espero te guste este pedacito de mi mente—, pero no estoy tan segura. De una cosa sí lo estoy: hay tantos gustos como cabezas, motivo por el cual cada quién tiene sus canciones favoritas. Algunos se habrán enamorado de la melodía y la letra desde el momento que la escucharon en el cine, otros pueden llamar “favorita” a esa canción que no salía de su cabeza y otros dirán que su favorita cumple con ambos puntos.

Mi favorita, sin discusión alguna, es The Fools Who Dream. Lo siento fans de City of Stars, pero no hay lugar para esa en mi corazón. No hice click con ella, es bellísima y la canto a todo pulmón, sin embargo, carece de ese espíritu que me puso la piel de chinita la primera vez que escuché The Fools Who Dream… incluso salieron mis lagrimillas.  Mostrar todo

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