La princesa de papel de Erin Watt

Título original: Paper Princess.

Saga: The Royals (#1).

Autor: Erin Watt.

Género: Romance, Juvenil.

Año de publicación: 2017.

Editorial: Oz Editorial.

Número de páginas: 304.

Ella Harper es una superviviente. Siempre de un lado a otro con su madre, sin poder conocer a nadie ni alcanzar nada. Siempre había soñado que algún día saldrá de ese pozo, pero ahora, tras la muerte de su madre, está completamente sola.

Pero entonces aparece Callum Royal. Él la saca de la pobreza y la mete en su mansión, donde viven sus cinco hijos, que la odian. Todos los hijos Royal tienen un magnetismo sin igual, pero ninguno de ellos resulta tan cautivador como Reed Royal, que tal vez sea el que más la odia.

Suena a la clásica historia de una novela juvenil, ¿verdad? Me esperaba una historia donde en un inicio todos odiaran a la protagonista, la situación se transformara en un amor-odio y por último ella eligiera al chico perfecto y se amaran por los siglos de los siglos. Me equivoqué rotundamente.

Si algo es real, es que esta historia cumple con los puntos de la sinopsis al pie de la letra y te da todo lo que una novela juvenil contemporánea acostumbra tener entre sus topics. Yo describiría esta historia como: chica pobre es rescatada de su mundo por un benefactor (no tan así) la lleva a un nuevo castillo de cristal, donde conoce a los perfectos chicos ricos elitistas que no aceptan a la pobre chica que no tiene la culpa de haber ido a parar a su casa.

“Sólo tengo diecisiete años. A veces parece demasiado poco para vivir lo que yo he vivido. A veces, miro a mi alrededor y pienso «No debería estar aquí».”

La princesa de papel es un libro que consiguió que me diera de topes con la historia y sus personajes, pero nunca pude soltar el libro, y miren que lo intenté. La escritora, Erin Watt, tiene una forma peculiar para escribir que me mantuvo muy picada. Dista mucho de ser la narrativa poética que me gusta. Watt describe el escenario y las acciones de los personajes con especial detalle, yo me lo pude imaginar muy clarito y eso ayudó muchísimo a que siguiera adelante con el libro, porque los personajes dejaron mucho a desear, especialmente los chicos. Eso sí, hubo demasiado contacto físico y por momentos terminé asqueada.

Los hermanos Royal son sumamente distintos entre ellos, la autora hizo un gran trabajo delineando la personalidad de cada uno. Ninguno daba la sensación de ser otro o actuaba repentinamente como lo haría otro de sus hermanos. Yo temía confundirme con ellos porque son un montón, a duras penas me acuerdo del nombre de tres, pero conforme fui avanzando me di cuenta que eso no sucedería.

Los cinco son la descripción de dios griego y se te cae la baba cada vez que Ella describe su perfección, porque efectivamente, este es un libro narrado en primera persona por la hormonal de nuestra protagonista. ¡Pero no debes dejarte engañar! Salvo Gideon, que aparece los fines de semana y es el mejorcito de ellos, el resto son una bola de groseros que se toman en serio esto de odiar a Ella por el hecho de venir de una condición económica inferior a la suya. ¡Le hacen la vida de cuadritos!

En cambio, nuestra protagonista, Ella, es bastante tragable. I mean, está lejos de ser la protagonista insufrible que hace estupideces sin sentido. A mi parecer, Ella está justa para el contexto que le ha tocado vivir desde su nacimiento. Es fuerte y se esfuerza por seguir adelante, eso es de admirar y me causó suficiente curiosidad acerca cómo iba a transformar su relación con los hermanos Royal, porque no me parecía una persona que se conformaba con malos tratos y desprecio.

“Un día empecé a pensar que si dejaba atrás una mala experiencia y un mal día, el día siguiente conseguiría algo mejor, algo brillante más nuevo.”

Mi problema más grande con este libro se basa en la relación que entabla Ella con cada uno de los hermanos, especialmente con Reed. Como ya dije y se lee en la sinopsis, el odio es palpable. Y parece que no lastiman con facilidad sólo a Ella, sino al resto de las mujeres con las que se han involucrado. Es una violencia psicológica y verbal que caló mis huesos, ¿es que no les remuerde la conciencia? Por lo visto no. Los chicos son conocidos por dañar a las mujeres y Ella recibe la advertencia unas mil veces a lo largo del libro.

Y como toda florecita hermosa, ella hace caso omiso. ¡Es más! Obvio, termina enamorada de Reed. El chico malo y líder de los hermanos. Se siente a millas de distancia la tensión entre ellos, puramente sexual. Yo no entiendo qué hay de bueno en este sujeto, una vez más me están romantizando un personaje violento y dañino para la mujer. ¿Lo peor? No me quedó claro que existiera un alto, una llamada de atención. Es más, la protagonista se declara vencida por él. Una vez más, el libro te da todo lo que promete.

Veamos, Reed es grosero con ella, difunde mentiras respecto a su pasado sin saber una gota de él, salvo que la chica era stripper, le ordena qué hacer y por momentos argumenta que es por su seguridad. ¿Perdón? Este sujeto no es un interés amoroso saludable y Ella en ningún momento levanta la voz. Traza sus planecillos para salir victoriosa y a veces le sale bien, otras ocasiones termina más embarrada que quien sabe qué.

Quizá la magia de este libro se encuentra en la capacidad para que el lector declare enfermizo este romance. En general, el libro no me agradó por los puntos ya mencionados. Ha sido muy entretenido y nunca me imaginé cuál sería el final, incluso considero que podría llegar a leer el siguiente libro en un futuro, pues la sinopsis se ve interesante y Watt dejó la acción en un cliffhanger interesante.

The Greatest Showman: la magia del espectáculo y P.T. Barnum

He caído bajo el hechizo de la película, es indiscutible y mis planes carecen de espacio para un punto más, ocultar el gusto. El soundtrack lo tengo en repeat. Washawasheo, como se dice en mi país a “pronunciar mal la letra”, el 70% o más de las canciones, claro, pero el espectáculo que doy no me lo quita nadie.

The Greatest Showman me robó lágrimas, risas, sonrisas y lo más importante, trajo de vuelta a la niña amante de los espectáculos circenses que llevo dentro. ¿Has viste la cara de las niñas encantadas con las acrobacias y llenas de ilusión? Okay, puede ser que no hayas visto la película, pero cierra los ojos e imagina la escena. Ya la has visto antes en otras películas, nunca dejará de ser un elemento perfecto para atrapar la empatía del espectador.

Annie Leibovitz, Vogue

Annie Leibovitz, Vogue.

The statement.

Antes de que empiece, quiero hacer un statement: me gustó la película, es no es mentira. Puedo hablar horas y horas acerca de su maravillosa música, pegajosa a más no poder y con una extraña mezcla de pop y baladas que no van con la época. También puedo hablar de lo mucho que lloré en la película porque sí tocó mi frío corazón y el espectáculo que dan los actores es un señor espectáculo. ¿Okay? De manera global, check. Ahora veremos lo individual. 

Ahora sí… lo que nos toca.

Primero, a ubicarnos en espacio y tiempo: Nueva York, dado que la Reina Victoria está en el trono, rondarían los 1830. ¿Por qué es tan importante esto? Necesito que tengamos esto en mente —sobre todo yo que ando redactando esto y leo una y otra vez lo que escribo— para comprender varios sucesos que forman parte de la trama y las expresiones artísticas.

En cuanto a ésta, tiene tintes muy clásicos de relaciones amorosas: siendo niño, Barnum (Hugh Jackman) se enamora de Charity (Michelle Williams), una niña de una familia acaudalada. Se casan y llevan una vida humilde, lejos de lo que Barnum prometió a Charity. ¿Le importa? No, ella está feliz. Barnum es un caso muy distinto, es ambicioso y jamás está conforme con su posición social. Con un poco de ingenio y una pizca de inspiración, Barnum convierte un viejo museo en “Barnum’s American Museum” y eventualmente invita a un grupo de personas con cualidades peculiares a ser parte del espectáculo. Son ellos los que empiezan a atraer a la gente, tanto espectadores como manifestantes, y pronto Barnum empieza a hacer mucho dinero.

Barnum pierde el piso poco a poco, primero va detrás de un joven dramaturgo de clase alta, Philip Carlyle (Zac Efron) y posteriormente orquesta una la gira por Estado Unidos de Jenny Lynd (Rebecca Ferguson), una cantante europea. Se va distanciando de su familia y el circo, que para ese entonces ya se llama Barnum’s Circus.

Por otro lado, tenemos a los star-crossed lovers de la película: Phillip Carlyle (Zac Efron) y Anne (Zendaya). El origen social es inverso al caso de Charity y Barnum, aunque ahí no termina su infortunio: es una relación interracial en una época donde eso ni siquiera era considerado posible. Y finalmente tenemos al resto de los miembros del circo, de los cuales sabemos muy poco o nada, pero son parte de un ensamble que da una actuación muy buena.

The Greatest Showman es una película con muchas subtramas, historias con relevante mensaje. El hombre que se supera, pero también llena su vacío con frivolidades, dinero y reconocimiento; y que eventualmente se redime. Un amor que no ve el color de la piel, un hombre que rompe con las reglas de su clase y se descubre libre. Y un grupo de personas peculiares que actúa como una unidad, son familia, una cuyo papel se reduce a demostrar su orgullo y obtener el lugar que se merecen.

Y el mensaje es hermoso, no lo voy a negar.

Lo que me causa conflicto es… todo lo demás. Para empezar… ¿qué personaje utilizaron para dar este mensaje de superarse y regresar al buen camino? P.T. Barnum, el hombre que exhibió a una esclava diciendo que fue la niñera de George Washington y que su edad rondaba por los 162 años. El P.T. Barnum de la película no puede ser menos P.T Barnum, por favor. Si buscas una versión romántica de este sujeto, aquí está. El hombre es recordado, entre varias cosas, como un farsante, un engaño andante.

Twentieth Century Fox Film Corporation.

Twentieth Century Fox Film Corporation.

Imposible negar que cuando leí de él después de ver la película me causó un enojo grande, siempre he abogado por realismo en las películas biográficas. Si vas a contar una historia, cuenta cómo sucedió. Sí, licencias creativas, pero no te vueles el techo. Que a mí parecer fue lo que sucedió con The Greatest Showman, mantuvieron lo necesario para dar pauta de la época, pero una vez se alzaba el telón (o salían los artistas) te veías transportado a un espectáculo de años más recientes.

Con tanta acrobacia, bailes y brillantina parecía un espectáculo con aires de Cirque du Soleil y menos uno predecesor de Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus. En la época de Barnum se exhibían animales, hacían espectáculos con ellos y con las personas deformes o con rarezas, como Lettie Lutz (la mujer barbuda) y General Tom Thumb, quienes son personajes que pudieron haber tenido mayor profundidad.

En efecto, la película no se adapta a su época. Como su grupo de personas peculiares, es una inadaptada. Y aún así, con todos sus errores, The Greatest Showman es toda una experiencia que nos remonta a los circos de nuestra infancia, quizá no por el tipo de personas, sino por la magia y el espectáculo en sí. Los acróbatas, el presentador en su traje rojo y sombrero alto, la mujer haciendo bellas figuras en las telas… y las historias de amor. Oh, me matan.

Salí radiante del cine, fascinada. Llegué a mi casa y mi mundo lleva sonando sólo como la película, evocando las escenas. Si esto no demuestra que incluso las películas llenas de errores pueden ser magníficas, no sé qué lo hará. ¿Qué la hace fascinante? ¿Por qué atrapa y te lleva de aquí para allá? Los críticos tendrán sus textos llenos de explicaciones (a favor y en contra), pero yo digo que es la mezcla mágica del circo y la música.

We Make Movies On Weekends.

We Make Movies On Weekends.

“¡No es históricamente accurate! ¡El vestuario! ¡Me desmayo!”, dijo el cerebro.

“¡ES HERMOSA!”, gritó el corazón.

De cómo sobrevivir a “Tele” y no morir en el intento

Vengo con una entrada un poco distinta a lo normal, es entre una anécdota y un advise de lo más personal y relacionado por completo con mi vida universitaria, esa que me suele mantener demasiado ocupada y convierte el blog en el pedacito de cielo que todos desean.

En mi universidad, cada año una nueva generación se enfrenta a la materia de Tele, oficialmente llamada en mi plan de estudios como “Laboratorio de Producción Televisiva Digital”. Un nombre demasiado fancy, rimbombante o como quieran decirle. La verdad, no le veo el caso a título tan extenso cuando al final del día todos la conocen comúnmente como “Tele”. Y ese mote debe ser tan temido como apreciado.

Sam McGhee.

Sam McGhee.

Si mi memoria no me falla, teníamos clase los miércoles y los jueves. Así que los primeros tres días del semestre fueron una agonía… okay, exagero un poco, pero sí estaba muy, muy preocupada. Creo que se lo recordaré toda la vida a mis amigos para que sepan que me traumaron antes de empezar, porque gracias a ellos supe la existencia de la materia desde casi mitad de mi último semestre del colegio. Long story short, me empecé a estresar desde antes de iniciar el semestre. Ya me veía muerta, muy muerta, para cuando llegara mayo.

Pero no morí. A decir verdad, viví en un estado de pánico constante que en cierto punto se convirtió en un “pasemos la materia bien y hagamos las cosas más sencillas”. Veo hacia atrás e incluso me puedo reír un poco de mi absurdo comportamiento, el mundo no se estaba acabando pero yo sentía que así era. Claro, ahora ya sé las dificultades y conozco como salir de ellas a mi manera, que definitivamente jamás será la más sencilla porque eso no parece estar en mi lista.

Aquí van un par de consejos para no morir en el intento de pasar materias prácticas que conllevan trabajo en equipo a tandas excesivas.

Para empezar… elige bien a tu equipo

A ver, que sea tu amigo y te caiga a toda madre no significa que sea buena elección para trabajar contigo. De hecho, podría tener el efecto contrario si no se ponen límites, es decir, si se ven procrastinando en Netflix en vez de estudiar. No te preocupes, tus calificaciones te lo van a indicar y maybe decidas hacer equipo con otras personas.

Well, en Tele no se podía cambiar de equipo. Llegan juntos hasta el final, no hay excepciones. Un poco de miedo, ¿no? Este era mi mayor temor al inicio del semestre. Recuerdo que el profesor nos sugirió no hacer equipo con nuestros amigos porque las amistades corren riesgo, varios siguieron el consejo, otros no.

Cada uno fue un mundo distinto. Mi equipo estaba conformado por tres personas y una servidora. En enero casi no nos conocíamos, pero con el paso del tiempo y la convivencia fuimos aprendiendo en qué era buena cada una, los ritmos de trabajo, las mejores formas de hacer las cosas y lo más importante: en nuestras una tenía lo que la otra no, nos complementábamos.

Raw Pixel.

Raw Pixel.

Nunca fuimos las mejores pero el sabor que me llevo del equipo es que fue muy bueno, todo por ser distintas.

El chiste no es estar rodeado de personas que te caigan bien, sino con las que tengas química al trabajar, que los integrantes sean tan distintos que haya pie a hallar las cualidades que uno no tiene y el otro sí, para poder hacer un buen trabajo. A tus amigos los verás en tus tiempos libres, el aprendizaje que uno se lleva en grupos con personas tan distintas es muy grande.

¿Te están explicando cómo funciona equis equipo? ¡Apúntalo!

Apunta todo. Sí, ya sé. Existe Internet y probablemente ahí encuentres la respuesta con Dr. Google, pero te ahorrarás un buen rato buscando la respuesta adecuada. ¿Te están diciendo para qué funciona equis botón cuyo nombre no es obvio? Escríbelo en las notas de tu celular, tablet o en una libreta, te podría funcionar mañana.

Mi equipo siempre tuvo a la mano un pequeño glosario con las funciones de los botones que nos explicaron en una clase de introducción a la cámara de video que usamos, una Panasonic no sé qué. Yo era la encargada de esa libreta, porque era mía (ja, ja, ja) y siempre nos acompañó en nuestras largas jornadas de grabación. Principalmente funciona cuando te estás acostumbrando al equipo, con el paso del tiempo la cosa se vuelve más rutinario e intuitivo.

La bolsa con el kit de grabación

Va, no le llamábamos así. Sólo era una bolsa que siempre tenía lo esencial:

  • Extensión kilométrica.
  • Una caja de tizas (dura todo el semestre).
  • Claqueta (sí, te sirve).
  • La sombrilla (parecerá muy obvio pero las cámaras se calientan con el sol y quedan hirviendo).
  • La libreta.
  • Memorias (2, una para grabar y una de emergencia).
  • Lápiz, pluma, algo para apuntar.
  • Hojas.
  • Audífonos.

¡Planea lo que vas a hacer!

Raw Pixel.

Raw Pixel.

Esto nos falló demasiadas veces como para contarlas con una mano. Si vas a salir a grabar necesitas un storyboard y conocer la locaciónasí en negritas porque nos solucionó la vida cuando empezamos a hacerlo.

En cuanto a la locación (espacio de grabación)… una cosa es que tengas idea de cómo es el lugar y otra de cómo puedes utilizar el lugar para hacer la mejor grabación. El scouting es una muy buena idea. Pasa por ahí, toma fotos, camina recreando el trayecto. Si haces esto antes del storyboard va a ser mucho más sencillo.

No es necesario que reúnas a todo tu equipo para hacer el storyboard, pero todos deben tener una noción de cómo va a estar la jugada ese día. No quieres perder tu tiempo, ¿verdad? Entre más rápido salgas de ahí, con el trabajo bien hecho, mejor. Así no tendrás que regresar al día siguiente para grabar de nuevo. Tampoco te compliques la vida. Estás aprendiendo, nadie espera que hagas la siguiente película galardonada con el Óscar a Mejor Película.

¡El talento!

O actores.

En el caso de mi clase, había una serie de restricciones: prohibido que aparezcan personas del equipo o estudiantes de la misma carrera en la universidad y la más importante… no repetir actores.

Si tienes amistades que son actores o les gusta actuar, no las quemes con las primeras prácticas. Los primeros ejercicios representan gran reto para el talento, es decir, gestos, ejercicios de ángulos y demás. Y recuerda, en tus amigos siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte, no te estreses. Incluso los desconocidos en la universidad pueden llegar a salvar vidas, sólo pregunta.

Lo que más temía: ¡repiten!

Andre Hunter.

Andre Hunter.

Oh, Dios mío. Creo que era la palabra que más odié en el semestre, la que me hacía decir “no, por favor” mientras se hacían las retros en el salón. Es más, prefería que se la dijeran a mi equipo cuando yo no rondaba por ahí.

De estar en mis manos yo me hubiese saltado todas las retros con tal de no escuchar el “¡repiten!”. Hasta la fecha sigo suspirando con pesar y comprendiendo el temor de mi yo del pasado. Repetir significa que debes tener la práctica lista para la siguiente semana, al mismo tiempo que la que toca. Y es tortuoso, sabes que el tiempo está en contra.

No te preocupes, una vez que le agarras a esto de la grabación, todo empieza a ir más rápido o simplemente dejas de repetir.

Tips sueltos

  1. No te compliques la vida como yo.
  2. Delega tareas. Ubica qué es lo que cada uno hace mejor y repartan el trabajo.
  3. Apunta las retros para no cometer los mismos errores.
  4. SIGUE LAS INSTRUCCIONES. ¿Dice zombie? ¿No? No te arriesgues sin averiguar qué tanta brecha hay para la creatividad.
  5. Scouting. 
  6. Storyboard.
  7. Llora cuando sientas que necesitas llorar, grita cuando sientas que debes gritar, pero no seas agresivo con tus compañeros. Tienen un semestre por delante, ¿recuerdas?
  8. Baja todo el material de la SD y respáldalo en varios lugares (USB, nube, equipo). Sé paranoico por una vez en tu vida.
  9. ¿Algo raro en tu cámara o demás equipo? Acude, llama o ponte en contacto con un profesor o alguien que te pueda ayudar. No andes picando cosas, no explota la cámara, pero por si las dudas.
  10. No olvides el equipo en lugares públicos. ¡NUNCA!

 

Y por favor… no seas como yo y vayas dejando las llave de tu casa en todos lados, o tu celular.

Creo que con esto se puede sobrevivir bastante bien, al menos no morí.

Recapitulando: 2017

El año ha pasado en un suspiro, veloz como él sólo. Positivo, complicado y lleno de cambios. Inicié siendo una y terminé con mejoras, y aunque no faltan unos cuantos errorcillos nuevos por ahí. Tuve metas a cumplir, unas cuantas, muy pocas a decir verdad… y en unas me superé, mientras que otras no cumplí ni la mitad.

Brigitte Tohm.

Brigitte Tohm.

El blog: ¡un año de Letras Púrpura!

Pues sí, un año ya de empezar a darle vueltas a la idea de tener mi propio rincón en la web para hablar de lo que a  me gusta. Ha sido una experiencia increíble, desde investigar cómo armar el blog (todo un lío), hasta decidir migrar el que ya tenía y terminar instalándome en mi nuevo lugar. Poco a poco ha ido llenándose de lectores e ideas.

Es verdad que a veces me desaparezco y en ocasiones me tambaleo en lo que respecta a LP, dudando de mi capacidad para alimentarlo como se merece, pero cuando vuelvo a encontrar tiempo y me pongo a escribir lo que ronda en mi cabeza, se me olvida por completo y recuerdo lo mucho que me gusta estar aquí.

Hemos tenido por aquí a un par de personitas compartiendo el espacio. Karenina fue toda una sorpresa para mí, su dedicación me ha emocionado y sus ideas me empujan a seguir dándole tiempo al rincón. Yo soy muy mala para esto de la constancia y la paciencia. ¿Quedarme sentada escribiendo? Oh, Dios. Casi necesito que me encadenen al teclado y a la pestaña de la computadora.

Así que… ¡muchas gracias por estar aquí! Y celebremos un año más.

Escritura: la evolución.

Los pondré en contexto. A finales de 2015 puse punto final a una de las novelas que más he disfrutado escribir, los personajes se robaron mi corazón y al terminar la historia, también se fue esa inspiración y necesidad por contar una historia. Eso para mí fue devastador, porque mi vida se resumía a escribir mis novelillas y compartir con la gente mis escritos. Empecé varias novelas, pero ningún personaje encontró desenlace.

Neven Krcmarek.

Neven Krcmarek.

Para 2017 yo rogué poder terminar algo, no me importaba qué, sólo quería saber que podía llegar hasta el final una vez más.

Empecé el año escribiendo una historia corta (no tan corta), La niña de los unicornios”, y aunque mi intención era terminarla antes de iniciar el segundo semestre de universidad, no lo conseguí. Me tuve que esperar un buen rato hasta ver el final, que me gustó pero no me encantó.

A lo largo del semestre estuve haciendo ediciones mínimas a “El juego de Artemisa”, que si Dios me da paciencia y constancia, terminará el año con nuevo título y una segunda edición profunda. Esta historia fue precisamente la que se llevó mi inspiración, la que me encanta de pies a cabeza y sé que puedo ponerla más bella, además de que ciertos detalles en la historia necesitan ser modificados, porque no tienen sentido o relevancia. Ya saben, el primer borrador siempre es eso, un borrador.

Eventualmente fue mejorando mi estado de ánimo y me aventuré de nuevo a Wattpad con esas ganas de escribir y ser parte de la comunidad. Así fui entrando poco a poco por nuevos lugares, reconociendo el crecimiento de usuarios y la aparición de nuevas personas. De algunas me hice amiga y ha sido muy provechoso, me mantienen serena y viendo otras perspectivas. Por fin, me contagiaba de nuevo con esas ganas de contar historias.

Me enfermé casi todo octubre, habré faltado en total diez días en todo el mes porque estaba débil o la enfermedad en turno era contagiosa y peligrosa para ciertas personas. Entonces me dediqué a escribir. Ahí surgió El noveno deseo de Dante”, que me dio una respuesta al origen de un personaje de Deseos Malditos. Fue un descubrimiento que yo no esperaba y hasta ahora me sigue emocionando.

Después empecé Colores opuestos”, bella y tierna, pero un poco complicada. La llevo con tranquilidad y sin prisa. Semanas más adelante apareció El extraño sueño de Prudence”, que juraba no sería nada que yo amaría, pero me dio la sorpresa de la vida. Personajes como Prudence y Maximilian no había tratado desde terminar El juego de Artemisa.

Se robaron mi corazón y trajeron de regreso mi inspiración. Romance saludable como me agrada, una protagonista divertida y madura con crisis existenciales como cualquier otra persona, un joven educado y establecido en su vida que se topa con una chica que dice haberlo conocido en un sueño. Tal cual, Aurora y Philip. Los adoro y son los mejores personajes que pude conocer en el año. Personajes que me recuerdan lo que es tener una chispa con tus personajes, divertirte al escribir sobre ellos y desear hacerles justicia.

No terminé “El extraño sueño de Prudence”, tampoco deseo terminarla pronto. Quiero que viva más tiempo, que me permita saborearla y disfrutar de ella. Espero que 2018 me lo permita, sería muy feliz.

Ahora sí, Literatura.

En vista de mi horrible rendimiento lector en 2015, mi Reading Challenge de Goodreads fue un bebé: 12 libros, uno por cada mes. Lo que yo no esperaba era irme de vacaciones a un lugar donde el Wi-Fi era escaso y mi iPad sólo podía acceder a iBooks, porque mi vida depende del internet. Tampoco tomé en cuenta, ni se me imaginé, que me enfermaría el 80% de octubre. Enfermarme a nivel: no puedo ir a la universidad, porque es enfermedad contagiosa y representa un riesgo para la población.

Estoy orgullosa de haber leído 24 libros en 2017, ¡el doble de lo que me propuse en enero! ¡YUJU!

Quizá hice un poco de trampa, porque incluí las lecturas que hicimos en Apreciación Literaria y en el intensivo de Crítica Literaria, pero no me importa. Leí mucho, casi llego a mi normal de preparatoria… antes de volcarme a la escritura por completo y convertirme en una lectora que casi no lee.

Tomo prestado de Goodreads la bonita galería de los libros que leí…

¡Muchos libros, muchos libros! Y tantos con portadas hermosas.

¿Mi favorito del año? ¡Caraval! No hay duda al respecto, fue una lectura hechizante. Y no empiezo a hablar al respecto porque no termino, mejor le comparto la reseña.

Mis metas de 2018.

Las iré enumerando porque no son muchas…

  1. Un año más de Letras Púrpura.
  2. Terminar “El extraño sueño de Prudence” en medida de lo posible.
  3. Leer 18 libros… o más.

 

 

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Querido Diego, te abraza Quiela… y alguien te golpea

En una época en la que México aceptó a refugiados de países en guerra o afectados por ellas, e incluso exiliados, Elena Poniatowska llegó al país a la edad de diez años, acompañada de su madre, Paula, y su hermana Sofía. Difícil de creer a simple vista, Elena proviene de una familia noble, por el lado paterno, mientras que su madre nació en una familia porfiriana. Por derecho propio es princesa —roja por sus ideas— de Polonia, aunque ha mencionado que no lo interesa, lo de ella es escribir complicadas novelas biográficas donde olvidas que es la pluma de Elena Poniatowska la que narra la historia y no Tina Modotti, o Angelina Beloff, como se da el caso en “Querido Diego, te abraza Quiela”.

Éste cortísimo libro epistolar, conformado por una serie de cartas en primera persona, nos lleva a través de los diez años siguientes al abandono que sufre Angelina Beloff, primera esposa de Diego Rivera, y todo el proceso de duelo a raíz del evento.

Me sentiré muchísimo menos extranjera contigo que en cualquier otra tierra.

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Sólo vine a hablar por teléfono de Gabriel García Márquez

“Sólo vine a llamar por teléfono”, es un relato corto, pero muy peculiar, original a mi perspectiva. El argumento es sencillo. El coche de nuestra protagonista, María, se descompone y un conductor de un bus la lleva a un sanatorio. Ahí la confunden con una señora loca, cuando en realidad sólo quiere un teléfono para hablar con su pareja.

Pavan Trikutam

Pavan Trikutam

El lenguaje con el que García Márquez se expresa es como uno se esperaría. La narración es clara, fluida y con un ritmo constante, por momentos se interrumpe la narrativa para incluir los diálogos, bastante cortos, dándole dinamismo a la lectura. No te menciona un día en específico, sólo dice al inicio que es primavera, luego que pasan los días. En ese sentido, es muy subjetivo el avance de los días. También se dan planos temporales porque se ve linealmente a María y a Saturno y en un punto la historia se entrelaza.

Estos dos personajes, María y Saturno, son delineados, junto con el tercer personaje que mueve la historia, Herculina, la mujer que ocupa el papel de antagonista y se aprovecha de la situación, aunque funge de mensajera. Claro, después de conseguir lo que quería.

Y después de pensar mil años…

A decir verdad, el cuento te engancha desde el principio y carece de las pesadas descripciones de lo estético para enfocarse en las acciones de María y el resto de los personajes. En esta ocasión parece que el autor está enfocado en que la acción se dé y el lector utilice su imaginación para crear el mundo.

En tu mente te imaginas la trama completita con sus subidas y bajadas características de una buena estructura narrativa. En la exposición del problema nos enteramos de que María iba de camino a Barcelona cuando se dañó el auto.

Horas después pasa un autobús que no iba muy lejos, el conductor decide ayudarla cuando ésta dice que sólo necesita hablar por teléfono con su marido. María olvida sus llaves del auto y se quedó dormida en el camión.  Llegaron al destino del camionero y cuando María intenta explicar que sólo necesitaba un teléfono, nadie le cree.

Me sorprendió el final, yo no me lo esperaba. Tenía todo para tener un final feliz, pero bastaron un par de enunciados para que uno se dé cuenta de que eso no va a suceder. El narrador, omnisciente, se encarga de contarte desde todos los puntos de vista y una vez que tienes el panorama completo es evidente que Saturno va a creer que María está loca.

Creo que uno podría esperar este final feliz porque es a eso a lo que está acostumbrado, porque el ambiente emotivo se muestra cargado de desesperación, soledad e intimidación, incluso se sienten los celos e inseguridad de Saturno. Y en cuanto a lo físico, pues María está en un sanatorio sola y Saturno en Barcelona, en su casa. Ambos solos. La lógica de las historias modernas me diría que encontrarían un rayo de luz al verse y paz y amor, pero no… sin embargo, el final me agradó. Se sintió correcto, orgánico.

James Bold.

James Bold.

Sus valores…

A nivel temático, después de tanto hablar, se puede decir que maneja los siguientes temas: la soledad, el abandono y la impotencia. Mientras que el símbolo más recurrente, es decir, leitmotiv igual, es el teléfono, cuyo significado viene siendo la libertad, o la posibilidad de la misma.

Y moralmente hablando, el cuento te muestra los diferentes criterios de conducta de las personas. Me parece que García Márquez hace una crítica a los tipos de vida de las personas y las consecuencias, pues María era una mujer con una moral un poco… especial. Andaba en una relación libre con su pareja y con la misma podía desaparecer y reaparecer después de haber tenido una nueva aventura.

También llegamos a ver una ética distorsionada, que no vela en lo más mínimo por el bien de la gente, sino se inclina a satisfacer el placer propio pasando por encima de los demás. Esto lo podemos ver con Herculina, quien accede a ayudar a María si ésta hace lo que ella quiere. Viola la línea que pone su trabajo, ella no debía acercarse de una forma distinta a la profesional a las internas, sin embargo, lo hace. De paso las lastima, ahí no hay ética profesional.

A mi parecer, García Márquez hace un estupendo trabajo mostrando las consecuencias de una vida con moral suave. El caso es muy exagerado, pero se narra de una manera tan sencilla y común, sin dejar de ser bello, que me dejó pensando de las historias parecidas que se pudieran dar. De paso, Gabo plasma una sociedad que no se preocupa, siendo este su valor social, y teme que se repita lo usual de una persona.

 

Al terminar el cuento, y después de reflexionar, me llevo de esta lectura algo más que una historia. Se nota la importancia del significado y la interpretación de las palabras. Di una palabra en un contexto y tendrá un significado, di la misma palabra en un momento distinto… y podrías causar lo inimaginable.