Recapitulando: 2017

El año ha pasado en un suspiro, veloz como él sólo. Positivo, complicado y lleno de cambios. Inicié siendo una y terminé con mejoras, y aunque no faltan unos cuantos errorcillos nuevos por ahí. Tuve metas a cumplir, unas cuantas, muy pocas a decir verdad… y en unas me superé, mientras que otras no cumplí ni la mitad.

Brigitte Tohm.

Brigitte Tohm.

El blog: ¡un año de Letras Púrpura!

Pues sí, un año ya de empezar a darle vueltas a la idea de tener mi propio rincón en la web para hablar de lo que a  me gusta. Ha sido una experiencia increíble, desde investigar cómo armar el blog (todo un lío), hasta decidir migrar el que ya tenía y terminar instalándome en mi nuevo lugar. Poco a poco ha ido llenándose de lectores e ideas.

Es verdad que a veces me desaparezco y en ocasiones me tambaleo en lo que respecta a LP, dudando de mi capacidad para alimentarlo como se merece, pero cuando vuelvo a encontrar tiempo y me pongo a escribir lo que ronda en mi cabeza, se me olvida por completo y recuerdo lo mucho que me gusta estar aquí.

Hemos tenido por aquí a un par de personitas compartiendo el espacio. Karenina fue toda una sorpresa para mí, su dedicación me ha emocionado y sus ideas me empujan a seguir dándole tiempo al rincón. Yo soy muy mala para esto de la constancia y la paciencia. ¿Quedarme sentada escribiendo? Oh, Dios. Casi necesito que me encadenen al teclado y a la pestaña de la computadora.

Así que… ¡muchas gracias por estar aquí! Y celebremos un año más.

Escritura: la evolución.

Los pondré en contexto. A finales de 2015 puse punto final a una de las novelas que más he disfrutado escribir, los personajes se robaron mi corazón y al terminar la historia, también se fue esa inspiración y necesidad por contar una historia. Eso para mí fue devastador, porque mi vida se resumía a escribir mis novelillas y compartir con la gente mis escritos. Empecé varias novelas, pero ningún personaje encontró desenlace.

Neven Krcmarek.

Neven Krcmarek.

Para 2017 yo rogué poder terminar algo, no me importaba qué, sólo quería saber que podía llegar hasta el final una vez más.

Empecé el año escribiendo una historia corta (no tan corta), La niña de los unicornios”, y aunque mi intención era terminarla antes de iniciar el segundo semestre de universidad, no lo conseguí. Me tuve que esperar un buen rato hasta ver el final, que me gustó pero no me encantó.

A lo largo del semestre estuve haciendo ediciones mínimas a “El juego de Artemisa”, que si Dios me da paciencia y constancia, terminará el año con nuevo título y una segunda edición profunda. Esta historia fue precisamente la que se llevó mi inspiración, la que me encanta de pies a cabeza y sé que puedo ponerla más bella, además de que ciertos detalles en la historia necesitan ser modificados, porque no tienen sentido o relevancia. Ya saben, el primer borrador siempre es eso, un borrador.

Eventualmente fue mejorando mi estado de ánimo y me aventuré de nuevo a Wattpad con esas ganas de escribir y ser parte de la comunidad. Así fui entrando poco a poco por nuevos lugares, reconociendo el crecimiento de usuarios y la aparición de nuevas personas. De algunas me hice amiga y ha sido muy provechoso, me mantienen serena y viendo otras perspectivas. Por fin, me contagiaba de nuevo con esas ganas de contar historias.

Me enfermé casi todo octubre, habré faltado en total diez días en todo el mes porque estaba débil o la enfermedad en turno era contagiosa y peligrosa para ciertas personas. Entonces me dediqué a escribir. Ahí surgió El noveno deseo de Dante”, que me dio una respuesta al origen de un personaje de Deseos Malditos. Fue un descubrimiento que yo no esperaba y hasta ahora me sigue emocionando.

Después empecé Colores opuestos”, bella y tierna, pero un poco complicada. La llevo con tranquilidad y sin prisa. Semanas más adelante apareció El extraño sueño de Prudence”, que juraba no sería nada que yo amaría, pero me dio la sorpresa de la vida. Personajes como Prudence y Maximilian no había tratado desde terminar El juego de Artemisa.

Se robaron mi corazón y trajeron de regreso mi inspiración. Romance saludable como me agrada, una protagonista divertida y madura con crisis existenciales como cualquier otra persona, un joven educado y establecido en su vida que se topa con una chica que dice haberlo conocido en un sueño. Tal cual, Aurora y Philip. Los adoro y son los mejores personajes que pude conocer en el año. Personajes que me recuerdan lo que es tener una chispa con tus personajes, divertirte al escribir sobre ellos y desear hacerles justicia.

No terminé “El extraño sueño de Prudence”, tampoco deseo terminarla pronto. Quiero que viva más tiempo, que me permita saborearla y disfrutar de ella. Espero que 2018 me lo permita, sería muy feliz.

Ahora sí, Literatura.

En vista de mi horrible rendimiento lector en 2015, mi Reading Challenge de Goodreads fue un bebé: 12 libros, uno por cada mes. Lo que yo no esperaba era irme de vacaciones a un lugar donde el Wi-Fi era escaso y mi iPad sólo podía acceder a iBooks, porque mi vida depende del internet. Tampoco tomé en cuenta, ni se me imaginé, que me enfermaría el 80% de octubre. Enfermarme a nivel: no puedo ir a la universidad, porque es enfermedad contagiosa y representa un riesgo para la población.

Estoy orgullosa de haber leído 24 libros en 2017, ¡el doble de lo que me propuse en enero! ¡YUJU!

Quizá hice un poco de trampa, porque incluí las lecturas que hicimos en Apreciación Literaria y en el intensivo de Crítica Literaria, pero no me importa. Leí mucho, casi llego a mi normal de preparatoria… antes de volcarme a la escritura por completo y convertirme en una lectora que casi no lee.

Tomo prestado de Goodreads la bonita galería de los libros que leí…

¡Muchos libros, muchos libros! Y tantos con portadas hermosas.

¿Mi favorito del año? ¡Caraval! No hay duda al respecto, fue una lectura hechizante. Y no empiezo a hablar al respecto porque no termino, mejor le comparto la reseña.

Mis metas de 2018.

Las iré enumerando porque no son muchas…

  1. Un año más de Letras Púrpura.
  2. Terminar “El extraño sueño de Prudence” en medida de lo posible.
  3. Leer 18 libros… o más.

 

 

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