De cómo una niña reflexiona sobre Libertad y libertad

Mario Benedetti ha sido durante años mi enemigo acérrimo en el mundo de la literatura. ¿Motivo? Ninguno macizo que tenga sentido. Bajo el techo en el que vivo parece que a nadie le gusta, situación contagiosa que ha llegado a mí y por el momento no hallo respuesta lógica a tal hecho. Diría yo que, así como hay gustos adquiridos, hay disgustos (si se le puede llamar así) que también lo son. Bajo este extraño suceso me adentré a uno de los cuentos de Mario Benedetti que nunca había escuchado, aceptaré que algo prejuiciosa, puesto que sus poemas no son de mi predilección, y me encontré… bueno, una lectura bastante placentera.

El contexto…

En Beatriz, una palabra enorme se alcanza a descifrar aspectos fundamentales de la vida del autor, y hurgando un poco más en Dr. Google se completa un poco más esta información. Como otros de su época, Benedetti vive la opresión militar en Uruguay que surge a raíz del Golpe de Estado de 1973, instaurando a Juan María Bordaberry como dictador.

La dictadura estuvo plagada de prohibiciones, entre ellas: medios de prensa, asimismo se perseguía, encarcelaba y asesinaba a los opositores del régimen. Lo que llevó a un sin número de exiliados, entre los que estuvo Mario Benedetti. Este hecho se vuelve un tema recurrente en sus escritos, al igual que la denuncia, la soledad y la libertad en diversos sentidos.

Y luego el cuento…

Precisamente es de libertad acerca de lo que gira a simple vista el cuento, sin embargo, también hay un patriotismo tácito corriendo entre los párrafos. Se siente ese orgullo al alzar la voz a favor de los derechos prohibidos por el régimen. No hay duda de que Benedetti tiene a su país en el pecho, en cada rincón. Con la moral bien en alto, cimentada e inamovible. Ese es Mario Benedetti.

En este relato, Benedetti se comunica con el lector mediante la voz de una niña de edad indiferente a la que impregna todo lo mencionado con anterioridad, para ella ser un preso político es casi un orgullo. ¿Generar ideas? Sí, lo considera importante y deja entrever que es consciente del peligro de contarlas cuando estas van en contra de lo marcado por el gobierno, porque la política es un juego complicado y en ese momento castigaban a los que tenían ideas distintas a las marcadas como correctas. Eran catalogados como un peligro y lo peligroso debe ser contenido en la cárcel, en el caso del padre de Beatriz, nuestra protagonista.

Graciela dice que mi papá está en Libertad, o sea preso, por sus ideas. Parece que mi papá era famoso por sus ideas. Yo también a veces tengo ideas, pero todavía no soy famosa.

¿No es un cuento con mucho contenido para reflexionar? Yo no me esperaba un texto así de Benedetti, porque no lo conozco, porque he estado negada a leer algo más que tres líneas de los libros en mi estante. La magia está en cuánto puedes reflexionar con tan poco texto. No es una novela kilométrica, ni siquiera llega a mil palabras, son 662 para ser exactos. Suficientes cuando se elige con precisión las palabras y se ordenan con maestría. El resultado es un cuento con fuerte valor histórico, ¡y es que plasma tan bien el espíritu de un uruguayo que desea un mejor futuro para su país!

En “Beatriz, una palabra enorme”, el juego de palabras te hace pasar de un valor justo y necesario para la sociedad a un lugar donde tu derecho está siendo coartado. Libertad es la cárcel y libertad es estar afuera de ella. Juraría que la confusión se haría ver en un dos por tres, sin embargo, escribe tan claro que no hay cabida para eso.

Libertad quiere decir muchas cosas. Por ejemplo, si una no está presa, se dice que está en libertad. Pero mi papá está preso y sin embargo está en Libertad.

Libertad es a donde uno va cuando habla de más, cuando es demasiado problemático por sus ideas, cuando todavía uno no es considerado demasiado peligroso como para ser desaparecido y no se tiene la suerte de salir del país, o no se quiere optar por ese camino, porque algunos prefieren estar encerrados a vivir lejos de su país.

Al final, Beatriz no fue el relato que esperaba, esto diciéndolo de la manera más positiva posible. Posee un valor histórico por el hecho de plasmar un acontecimiento y dejar en claro la postura de la sociedad uruguaya, y en cuanto a su narrativa, aquí Benedetti no me aburrió, todo lo contrario. Hallé un cuento profundo y ameno que deja la puerta abierta a otras obras de Benedetti que podrían llegar a mi estante.

 

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