Purpurina Escribe #8: Estoy bloqueada y no quiero escribir

¡Muy buen día/noche! Me encuentro en la soledad de mi habitación, rodeada de los tiliches más marcianos y un tarro de cereal que en situaciones normales me comería de un tirón, pero… ya me duele la panza. También me acompaña mi amigo manuscrito #1 de Elena, tengo toda la intención de avanzar y tener un diálogo unilateral con él, sin embargo…

Estoy freaking bloqueada.

Así, bien heavy.

Y no, no hay nada que se me ocurra pueda erradicar este bloqueo. Es más, ni siquiera quiero escribir. Sí, ya sé, es preferible que no lo haga. No estoy escribiendo por el bien de la novela y de mi sanidad mental.

Un bloqueo para escribir es de esas cosas que jamás termino de comprender el motivo de su aparición. Cuando parece que ya entendí el error y me pongo a corregirlo… aparece otra vez. ¿Qué demonios? Antes podía escribir días sin término, antes no peleaba hallando la voz de las historias que amo escribir, porque mi problema no es desconocer lo que viene a continuación, sino que lo que escribo me suena hueco, sin corazón, sin espíritu.

Primero pensé que terminar El juego de Artemisa me drenó por completo, pero ya ha pasado bastante tiempo y regresé muy entusiasmada a escribir Elena. Empezó bien. En algún punto me di cuenta que no le encontraba sentido, ¿cuál es el mensaje? EjdA tiene un motivo de ser, yo intenté transmitir una idea y a veces pienso que lo conseguí. Sin voz propia de la historia y mensaje… no puedo seguir.

Ahora la tengo ahí, en espera de un milagro.

Antes combatía estos bloqueos observando la vida cotidiana, comiendo esas manzanas jugosas que tenían un efecto extraño en mí, pues me “curaban”. O si no, me forzaba a escribir, pero ya no me apetece. En algún lugar leí que aquel que escribe una buena historia sin inspiración realmente tiene talento, que así se puede medir, sin embargo… no escribo por nada relacionado al talento, escribo por gusto y las ganas de contar una historia con un mensaje positivo. Así que… pues he tomado la decisión de no forzarme.

Que dejara de escribir Elena no significa que haya dejado de escribir por completo, eso jamás lo haré. Ya lo hice una vez y me oxidé bien feo. Ando por aquí y por allá tecleando un poco, aunque sean párrafos de un par de líneas, el punto es no perder la costumbre.

Uh… creo que eso es todo para este apartado de “Purpurina escribe”, ya saben, el rincón del blog donde Olivia (o sea, yo) se dedica a contar cosas sin mucho sentido aparente o da updates de lo que anda escribiendo. En esta ocasión fue el segundo punto.

 

Nos vemos la siguiente semana.

 

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