Un monstruo de mil cabezas de Laura Santullo

Título original: Un monstruo de mil cabezas.

Autor: Laura Santullo.

Año de publicación: 2015.

Editorial: Planeta.

Número de páginas: 159.

 

 

Una mujer armada con una pistola se presenta en la casa del doctor Villalba. Ella lo culpa de que a su marido, enfermo terminal de cáncer, le hayan negado el único tratamiento que podría prolongar su vida. Por razones oscuras, el doctor se niega a firmar unos documentos que darían un giro a la situación. Comienza así una intensa búsqueda de los responsables y de los verdaderos motivos que esconden tanto el doctor como el seguro médico, que llevará a la mujer por los intrincados caminos de la corrupción, en un desesperado intento por salvar la vida de su esposo. ¿Logrará su objetivo? Con una atmósfera cargada de violencia y recursos de la novela negra, Un monstruo de mil cabezas plantea una fuerte crítica social a un sistema de salud que a menudo pone por encima de la ética los intereses económicos de unos pocos elegidos.

Recuerdo que ese día iba de compras, por los pasillos del supermercado enorme —de esos donde compras en grandes cantidades— encontré una mesa enorme, y encima de ellos había demasiados libros. Me quería morir de amor.  Y después recordé que mi presupuesto para gastos random se basaba en $100 pesos mexicanos, así que comencé  indagar primero en los precios. Encontré tres buenas ofertas  y solo escogí dos: entre ellas éste a reseñar.

Admito que de primer impacto la portada no me transmitió confianza, incluso me hizo pensar que lo que encontraría detrás de ella sería pérdida de tiempo. Leí la sinopsis y bueno, extrañamente le cogí cariño. ¿De esas veces que desprecias algo y luego te termina gustando? Sí, así mero.

Como leyeron en la sinopsis la historia azota con la cruda realidad de una mujer; la señora Bonet, quien se encuentra casada con un hombre, Memo, con cáncer terminal. Este al estar tantos años en servicio con Alta Salud, insistía en recibir un tratamiento digno que le prolongaría un poco más su tiempo de vida. Bueno, en realidad primero tenía que ser aprobado, una firma, solo eso. Ahí redunda nuestra trama.

Alta Salud está llena de burocracia corrupta y narcisista, ahí mi conclusión de dicho título. ¡¿Cómo no va a llamarse un monstruo de mil cabezas, si en una sola institución hay tanta blasfemia ególatra e inmoral?! El protervo que se huele al entrar al servicio médico de ahí es asfixiante. Pero claro, ¿cómo van a gastar la tinta de su bolígrafo para firmar un documento que alargará la vida de un desahuciado hombre, si las comisiones y miles de billetes no llegarán a las anchas carteras de quienes laboran allí? Bah, ridículo. Sí, claro.

Con ello entiendo perfectamente la actitud de  la señora Bonet. Cuenta con un arma, y para mi mala opinión, su hijo Darío, quien será su cómplice número uno en esta enredosa situación (quiero aclarar que es tan solo un niño). ¿Su primer objetivo? El doctor Villalba, quien es el dueño de ese bolígrafo egoísta que no quiere gastar tinta en unas cuantas curvas para autorizar el tratamiento.  Como no cede, mejor acude al señor Sandoval, un pobre hombre que se ve implicado a cooperar de manera accesible con los medios que se le presentan.

Después de conocer a la señora Bonet me encontré absolutamente confundido y supe que ya no podría hacer nunca más el trabajo que venía haciendo y vivir tranquilo.

Siempre que una persona se encuentra alterada rayando en la desesperación te hace una pregunta “¿Por las buenas, o por las malas?”. La Señora Bonet fue amable y ni siquiera hizo la pregunta, ella directamente comenzó con el pie derecho.

Pero es desesperante ¿sabes? Toma un palito de madera y comienza a picar un ladrillo ¿se rompió? ¡Claro que no! Pero, de verdad quieres romper ese ladrillo. Bueno, tíralo al suelo. Y entonces el caos comienza. Deseo aclarar que, personalmente, encontré a la señora Bonet espléndida. Si bien no concuerdo con sus accionares, pero ¡ella fue tan real! Yo porque en este instante no tengo a un pariente en cáncer terminal, mucho menos alguien tan cercano. ¿Quién en su sano juicio se sentaría a ver cómo muere el padre de su hijo mientras ve cómo Alta Salud, una gran institución que vela por la seguridad de sus pacientes, agranda sus chequeras con total descaro? Yo no.

Y Darío que también estuvo presente siempre, admiro a ese niño. Resistir a la presión y ver tanto desastre a mando de su madre, mientras su padre se encuentra en agonía, en verdad que es de aplaudirse.

Disparos, secuestros, amenazas, gente inocente, verdades azotando la realidad, rabia, impotencia, declaraciones… Supongo que eso engloba mucho el tinte dramático de la historia. Oh, vaya, dije declaraciones. Quiero decir por qué amé más que cualquier cosa el libro: no fue precisamente el 100% por la trama, sino un perfecto 50% por la narración. El libro lo acabé en dos días, y eso por concederme el derecho de la duda. Hay varios narradores, pero los dividiremos en tres: Ella (Señora Bonet), Hijo (Darío) y los otros (los implicados, inocentes o no). Perfectamente pude imaginar todo como una película, los detalles no desaparecían y la estructura era demasiado fácil de comprender, porque, era eso, declaraciones. Diferentes puntos de vistas los que me ayudaban a atar cabos sueltos y comprender el por qué de muchas cosas. No hubo necesidad de que hubiesen preguntas para poder entender las respuestas, así que a mi ver, eso quedó perfectamente manejado.

Si bien se considera como una lectura para adultos, creo que cualquiera con una mente abierta a aceptar la realidad de ciertas situaciones que, desgraciadamente suceden a menudo, podrá gozar sin problema alguno de ésta. El libro cuenta con una cinta cinematográfica ya, quedará verla y corroborar que el libro siempre es mejor que la película.

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